En 2010 Castilla y León registró 60 accidentes mortales. Son cinco más que el año anterior. Es decir, falleció un trabajador cada seis días pese a caer la actividad laboral. Solamente hubo ocho menos de caracter grave. En cambio los leves descendieron casi 2.800.
Desde los sindicatos, sin embargo, se aboga por seguir siendo rigurosos a la hora de invertir en prevención de riesgos. Uno de los afectado fue Fernando. Uno de los 334 heridos graves el pasado año. Aunque de manera fortuita, se rompió la tibia en una empresa de Benavente, ha soportado estos hierros durante cinco meses, pero su gran filosofía le ha servido para superarlo.
La asignatura pendiente sigue siendo el transporte. En 2010 fallecieron en Castilla y León 11 trabajadores durante el traslado de mercancías.