En las últimas horas del secuestro, la cubierta del Alakrana se convierte en un auténtico cónclave pirata a la rapiña del botín. Poco después de que una avioneta lance los 2,7 millones de euros de rescate y sin importarles la cercanía de las fragatas Canarias y Méndez Núñez, hasta 63 bucaneros somalíes se apresuran a recoger su parte a media mañana.
A plena luz del día comienzan a abandonar el barco en lanchas rápidas. Mientras, en los buques de guerra de la Armada esperan una señal para actuar. No es hasta las 14.00 horas cuando el patrón del Alakrana Ricardo Blash contacta con el armador para decirle que los últimos cinco piratas han abandonado el barco.
Desde las fragatas parten tres lanchas rápidas y dos helicópteros de combate. Uno de ellos se sitúa sobre el Alakrana para evitar que vuelvan a secuestrarlo mientras que el otro abre fuego en dos ocasiones contra el esquife en el que huyen los piratas.
Primero dispara delante de la barca a modo disuasorio y después intenta inutilizar el motor a tiros sin éxito. Los bucaneros consiguien alcanzar la costa somalí y se mezclan con la población de una aldea, por lo que la aeronave opta por volver a la fragata Canarias.
Mientras, las tres lanchas repletas de infantes de marina llegan al Alakrana y comprueban que los 36 tripulantes se encuentran bien. Misión cumplida y fin de 47 días de tenso cautiverio.
Noticias relacionadas