Mientras unos sueñan que la suerte puede llegar el día 22, otros piden algo más básico como tener agua, luz, o simplemente, una vivienda digna. Estas navidades serán iguales que las pasadas para la familia Barrull. Llevan 37 años viviendo en una chabola de Valladolid.
Adoración tiene 77 años. La mitad de su vida la ha pasado en su precaria chabola. Su marido, dos hijos y su nieto comparten esta improvisada vivienda en la que brillan por su ausencia las necesidades más basicas.
Los servicios sociales les brindaron una casa, pero uno de sus hijos padece una enfermedad mental. Dicen que no pueden convivir con vecinos, por eso están en este lugar.
Una imagen que sorprende en pleno siglo XXI pero que es tan real como la vida misma.