Campanas, cuadros, códices o retablos. Piezas de incalculable valor muy codiciadas por los amigos de lo ajeno. Ni las piedras se libran del expolio. Uno de los últimos ataques tuvo como escenario la ciudad romana de Clunia, en Burgos. El trofeo: una piedra con relieves fálicos, que pesaba varios cientos de kilos. En su empeño por arrancarla, parece ser que los ladrones tuvieron que utilizar una grúa.
Sin salir de la provincia burgalesa, encontramos otro de los últimos robos al patrimonio regional. La escena central de los mosaicos romanos de Baños de Valdearados fue arrancada una madrugada de diciembre, a pico y pala.
No era la primera vea que esta villa romana era asaltada. En el mes de septiembre, hubo que cambiar la cerradura porque entraron varios desconocidos. Una medida que no fue suficiente para proteger tan valioso legado.